Contribuciones CulturalesArtes

La riqueza del arte deviene de su capacidad de ofrecer a las personas un toque emocional e influir en su visión de mundo, lo que fortalece la construcción de la identidad de cada grupo social. Al patrocinar estudios y propiciar la elaboración posterior de libros sobre el tema, Odebrecht contribuye para que esa experiencia pueda llegar a un mayor número de personas.

En los últimos años, la Organización apoyó trabajos sobre el modernismo de Tarsila do Amaral, los lentes de Cravo Neto, Bahía de Caymmi, los clásicos de Villa-Lobos, el cordel de Elomar, el talento de Clarival do Prado Valladares y los cuadros de Lula Cardoso Ayres, Alberto Valença y Cândido Portinari, entre otros artistas importantes.

Se encuentran en ese acervo obras de las más diversas formas de arte, como música, pintura, escultura, poesía, tapicería y cerámica.
 

La Talla Neoclásica en Bahía

En 1789, las formas sobrias de la talla neoclásica aparecen por primera vez en Bahía, en la Capilla de la Hermandad del Santísimo Sacramento. En 1813, la Iglesia de Nuestro Señor del Bonfim fue construida en esos moldes, convirtiéndose en un ícono del neoclasicismo bahiano. A partir de entonces, surge una ola de reformas para sustituir, por líneas clásicas, la pesada ornamentación barroca que había dominado las iglesias de Bahía en el siglo anterior.

Ese movimiento duraría prácticamente todo el siglo XIX, legando a Bahía el más rico acervo de talla neoclásica del país, con interpretaciones originales de elementos del neoclasicismo europeo. Pese a ello, el periodo y sus obras jamás recibieron la debida atención de los estudiosos, y fueron estigmatizados como verdugos de la creatividad barroca.

Para suplir esa laguna de la Historia del Arte, anular el mito y rehabilitar el movimiento, el profesor Luiz Alberto Freire, de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Federal de Bahía, lanzó a Talha Neoclássica na Bahía, para lo cual revolvió archivos portugueses y periódicos de la época, visitó y analizó la ornamentación de decenas de iglesias, inclusive en el interior de Bahía.

El trabajo, ganador de la segunda edición del Premio Clarival do Prado Valladares, fue editado en el 2006, con 560 páginas y más de 700 fotografías de nacimientos y elementos decorativos. La obra ha sido esencial para comprender la evolución del arte religioso en Bahía.